El aporte de los poetas
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EL DESGAJADO
Tuvo dos gajos. Los dos cayeron
y el horcón solo le quedó.
Viento que antaño lo mecía,
sin fronda ya no lo meció.
Ave que antaño le anidaba,
tronco desnudo no habitó.
Y la chicharra del Verano
al verlo así, sin ramazón,
pasó de largo, cantó lejos,
muda la siesta le dejó.
Tronchado está. Tronchado y vivo,
raíz y fuste nada más,
pero en el cuenco de la noche
desde la tierra sorberá
temple hechizado de la tierra,
grave bordón de soledad,
hieles y mieles del recuerdo,
y en el silencio manará
de su costado un agua triste,
agua de amor y de pesar.
Sabia madera de guitarras,
tarde o temprano brotará.
Edgar Morisoli
Tuvo dos gajos. Los dos cayeron
y el horcón solo le quedó.
Viento que antaño lo mecía,
sin fronda ya no lo meció.
Ave que antaño le anidaba,
tronco desnudo no habitó.
Y la chicharra del Verano
al verlo así, sin ramazón,
pasó de largo, cantó lejos,
muda la siesta le dejó.
Tronchado está. Tronchado y vivo,
raíz y fuste nada más,
pero en el cuenco de la noche
desde la tierra sorberá
temple hechizado de la tierra,
grave bordón de soledad,
hieles y mieles del recuerdo,
y en el silencio manará
de su costado un agua triste,
agua de amor y de pesar.
Sabia madera de guitarras,
tarde o temprano brotará.
Edgar Morisoli
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2 ÁRBOL DEL CORAZÓN
“La esperanza es una planta indestructible. No importa que algunas ramas se destrocen.
Siempre echará nuevos retoños.”
Isadora Duncan
¿Y si hablamos de cosas cotidianas? De la esperanza, por ejemplo:
ese extraño poder del alma, esa gallarda
nave del corazón,
árbol del corazón a cuya sombra el hombre y la mujer buscan cobijo
por no quedar al raso de la pena.
Árbol, digo, tenaz. No sé si indestructible,
pero tenaz. ¡Mire que lo han tronchado
tantas veces! ¡Mire que le han sembrado
sal, mucha sal sobre la tierra que lo nutre!
¡Mire que la carcoma –mal artero
que otros llaman olvido-,
le horada sin descanso la madera, le acecha
la entraña forestal!
... Y pese a todo,
desde el tocón retoña,
se empaca en verdecer,
no entiende el orden ni la disciplina.
¿Sabe qué pasa? Es planta raigonosa;
con decirle que aquí
en un tiempo quisieron extirparla del todo
y hacharon treinta mil ... Pero fue inútil,
desde el tocón retoña.
¡Árbol del corazón!
Edgar Morisoli
“La esperanza es una planta indestructible. No importa que algunas ramas se destrocen.
Siempre echará nuevos retoños.”
Isadora Duncan
¿Y si hablamos de cosas cotidianas? De la esperanza, por ejemplo:
ese extraño poder del alma, esa gallarda
nave del corazón,
árbol del corazón a cuya sombra el hombre y la mujer buscan cobijo
por no quedar al raso de la pena.
Árbol, digo, tenaz. No sé si indestructible,
pero tenaz. ¡Mire que lo han tronchado
tantas veces! ¡Mire que le han sembrado
sal, mucha sal sobre la tierra que lo nutre!
¡Mire que la carcoma –mal artero
que otros llaman olvido-,
le horada sin descanso la madera, le acecha
la entraña forestal!
... Y pese a todo,
desde el tocón retoña,
se empaca en verdecer,
no entiende el orden ni la disciplina.
¿Sabe qué pasa? Es planta raigonosa;
con decirle que aquí
en un tiempo quisieron extirparla del todo
y hacharon treinta mil ... Pero fue inútil,
desde el tocón retoña.
¡Árbol del corazón!
Edgar Morisoli
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CANCIÓN PARA UNA RAMA
Cuando tan suave se mece,
¿a quién saluda la rama?
Es un adiós de caricias
al borde de mi ventana.
Parece que festejara
en pasos de contradanza,
alguna buena noticia
que le trajera la savia.
Es una joya viviente
cuando la lluvia la besa,
sembrando sobre sus hojas
una rociada de perlas.
Aunque es un brazo del árbol,
ella sabe de distancias:
noticias de lejanías
fieles le traen las aves.
Cuando a la tarde regresan
todos sus hijos alados,
la veo temblar gozosa
hasta sus últimos gajos.
Hay que mirar la ternura
conque recibe los nidos:
sabe prodigarse en hojas
para ofrendarles abrigo.
Como lejanas siringas
suena su voz melodiosa:
canta y baila a un mismo tiempo
cuando un vientito la sopla.
Ahora que perdió las hojas
es tan linda como siempre;
con desnudez de doncella
confiada espera setiembre.-
¿a quién saluda la rama?
Es un adiós de caricias
al borde de mi ventana.
Parece que festejara
en pasos de contradanza,
alguna buena noticia
que le trajera la savia.
Es una joya viviente
cuando la lluvia la besa,
sembrando sobre sus hojas
una rociada de perlas.
Aunque es un brazo del árbol,
ella sabe de distancias:
noticias de lejanías
fieles le traen las aves.
Cuando a la tarde regresan
todos sus hijos alados,
la veo temblar gozosa
hasta sus últimos gajos.
Hay que mirar la ternura
conque recibe los nidos:
sabe prodigarse en hojas
para ofrendarles abrigo.
Como lejanas siringas
suena su voz melodiosa:
canta y baila a un mismo tiempo
cuando un vientito la sopla.
Ahora que perdió las hojas
es tan linda como siempre;
con desnudez de doncella
confiada espera setiembre.-
(Tata Herrera)
SANGRA VERDOR EL DÍA
Del cedro azul no pude despedirme
sí del aromo
sí del fresno
y de la acacia
¿de cuantos más tendré que andar llorando
su destino de muerte en la mañana.?
Sangra verde amaneciendo el día
sangra savia
resina
clorofila
a veces sangra siglos
viento
pájaros
remolinos de hojas y de nidos
y cae el horizonte
y cae el árbol
y cae su sombra recia y vigorosa
hermano aromo
hermano fresno
hermana acacia...
anda la muerte descarnando la mañana
¿cuantos adioses me tallará esta hacha
que filosa se levanta y que ya baja.?
Armando Lagarejo
Del cedro azul no pude despedirme
sí del aromo
sí del fresno
y de la acacia
¿de cuantos más tendré que andar llorando
su destino de muerte en la mañana.?
Sangra verde amaneciendo el día
sangra savia
resina
clorofila
a veces sangra siglos
viento
pájaros
remolinos de hojas y de nidos
y cae el horizonte
y cae el árbol
y cae su sombra recia y vigorosa
hermano aromo
hermano fresno
hermana acacia...
anda la muerte descarnando la mañana
¿cuantos adioses me tallará esta hacha
que filosa se levanta y que ya baja.?
Armando Lagarejo